¡Ojo con Sara Carbonero! Se acaba de saber esto: ¡Se va de Oporto! Última hora

Sara Carbonero

Sara Carbonero se prepara para hacer las maletas. La comunicadora se va de Oporto. Y su marido Iker Casillas tiene mucho que ver con el asunto.

El ex internacional español se someterá a una serie de pruebas el próximo mes de marzo que determinarán si puede volver o no a jugar en el fútbol de élite. Una opción para la que ha trabajado muy duro últimamente.

El meta del Oporto sufrió un infarto el pasado mes de mayo que le obligó a alejarse de los terrenos de juego. Desde entonces, ejerce como enlace entre la plantilla y la directiva del club luso.

Iker Casillas se resiste a colgar los guantes

Pero se negó a dejar el fútbol profesional. Y meses después, cuando ya estaba fuera de peligro, se puso manos a la obra para regresar. Y los expertos lo emplazaron al próximo mes de marzo para examinarle y tomar una decisión en cuanto a su futuro.

Sin embargo, aunque volver a jugar sea su ilusión, el propio Casillas es consciente de que el camino puede torcerse. Y que existe la posibilidad de que los expertos le recomienden colgar los guantes. Y de ahí la decisión que ha tomado en las últimas horas.

Iker Casillas presenta candidatura

La cadena SER ha informado que Iker ha comunicado al Consejo Superior de Deportes (CSD) que presentará candidatura para relevar a Luis Rubiales en el cargo de presidente de la Real Federación Española de Fútbol. El cancerbero quiere trazar un plan B para ampliar opciones de futuro.

Cabe decir que esta misma emisora a anunció hace unas semanas la posibilidad de que Casillas estuviera pensando en presentarse como aspirante al cargo. Una opción que parece que se habría confirmado.

Un posible viaje de vuelta a Madrid con el que hace tiempo que sueña Sara Carbonero. La de Corral de Almaguer está encantada con la decisión de Casillas y le falta tiempo para hacer las maletas y preparar la mudanza.

Tanto por poder regresar a la capital de España, donde volverá a estar cerca de los suyos y de las oportunidades de trabajo, como, en caso de ganar, ahorrarse la preocupación y el sufrimiento de ver a su marido jugándose la vida en los campos de fútbol. Lo prefiere tranquilito en los despachos.