Emma García no puede aguantar más. Llora en directo

José Antonio Avilés se ha puesto en el punto de mira sin esperárselo. El colaborador de Viva la vida aceptó ir a Supervivientes 2020, algo que ya hacía presagiar que existía algo detrás. La intención del joven era conseguir un puesto en Sálvame, pero lo único que le puede pasar ahora es perderlo todo. Emma García le entrevistó el pasado fin de semana.

José Antonio Avilés ha quedado retratado como estafador y mentiroso compulsivo. El colaborador ha hecho de todo para conseguir subir escalones. En el cara a cara con Jorge Javier Vázquez confesó toda la verdad. Empezó con una pequeña mentira pero la bola fue creciendo y no supo pararla. Ni tan siquiera es periodista.

Desde el hotel donde se encuentra hospedado en Honduras a la espera de ser repatriado a España, ha concedido una entrevista a Viva la vida. José Antonio Avilés empezó a fingir unas lágrimas para dar pena a Emma García y a sus compañeros, quiénes le han defendido llevándose las críticas de los espectadores.

Avilés se ha escudado en su dura infancia donde revela que sufrió acoso escolar. «No estoy bien y más hablando contigo, jamás pensé que mi vuelta a mi programa sería así».

«La única culpa la tengo yo, José Antonio», ha afirmado totalmente roto y sin poder evitar las lágrimas que han sido protagonistas en toda la entrevista. Ha añadido que su comportamiento no responde a ninguna estrategia. «Me avergüenza mucho todo porque creo que mi programa se ha comido durante un tiempo cosas que no se tenía que comer, quiero dar las gracias al programa y a todos mis compañeros porque habéis luchado contra viento y marea y es justo reconocerlo y dar las gracias e incluso pediros disculpas».

Emma le recordaba que había dejado a ciertas personas dañadas en el camino: «He causado mucho daño, pero jamás he querido hacerlo», indicaba. José Antonio Avilés se acordaba de su familia, a quién más daño ha hecho, pero también de su expareja, una persona anónima que ya le advirtió del peligro.

«Frena y busca ayuda. Me tendió su mano y me acompañó al psiquiatra y al psicólogo. Esa persona hoy no está en mi vida, quizás, por todo esto».

«Tengo muchos miedos y muchos demonios dentro del cuerpo con los que no soy capaz de convivir». «Para mí es un alivio que se sepa todo. Todo esto empezó en el cole con seis años. Fueron los años más duros de mi vida. En sexto de primaría era una persona bastante afeminada y gordito. Eso la gente no lo entendía».

«Me pegaban diariamente, no era solo en el cole. Salía a la calle y la misma gente me buscaba. No tenía amigos chicos porque me daban miedo». Durante aquella época, su familia se convirtió en su principal apoyo: «Mis padres lucharon contra viento y marea por sacarme de ese cole. Fue cuando me marché del colegio de mi pueblo. Mi vida paralela empezó a crecer. Llega un momento en el que necesitas crearte otra persona a la que golpeen y hagan daño».