El problema de salud mental del que la infanta Elena tiene prohibido hablar

Infanta Elena

La infanta Elena siempre se ha distinguido, como su madre, por ser una mujer discreta y que pocas veces centra la atención en la Casa Real. De hecho, a diferencia de su hermana, la infanta Cristina, o de su padre, el rey emérito Juan Carlos I, Elena nunca ha sido protagonista de escándalos.

Sin embargo, eso no ha impedido que su relación con su hermano, el rey Felipe, haya ido empeorándose con el paso del tiempo. El motivo, cuentan desde dentro, es que al vigente rey no le gusta un pelo que sus sobrinos Froilán y Victoria Federica aparezcan tanto en los medios del corazón.

El problema que la infanta Elena calla

El hecho de que Felipe (y Letizia) le hayan hecho saber a Elena que los líos de sus hijos acaban repercutiendo en la imagen de la corona no le ha sentado precisamente bien a la infanta.

Infanta Elena

De ahí que la relación entre los dos hermanos sean cada vez más fría. Sin embargo, el hecho de que Elena está cada vez más alejada de Felipe no implica que la infanta no se preocupe de sus sobrinas Leonor y Sofía.

Una preocupación que pasa por la salud mental de las pequeñas de la corona. No es ningún secreto que, como ocurre al resto de niños y niñas, estar confinados en casa no es precisamente algo positivo.

El problema de la princesa y de la infanta es que, además, en su casa no se habla de otra cosa que del coronavirus. “Hoy, en su casa, se habla a todas horas del virus. Son las únicas conversaciones que escuchan sus hijas” apuntaba hace unos días una fuente de cercana a Felipe y Letizia a El País.

El problema no es menor, pero la infanta, cómo no, prefiere no hablar de ello. Al fin y al cabo, por mucho que su relación con su hermano no pasa por su mejor momento, sigue teniendo mucho respeto a la institución.