Diagnóstico de última hora: la grave enfermedad de la reina Sofía (que Felipe VI esconde a España)

Reina Sofía

Un golpe tras otro. La reina emérita doña Sofía no está viviendo un estado de alarma tranquilo. La esposa de Juan Carlos I no deja de recibir malas noticias.

El último: la muerte e su primo Pablo Bradam, primo de Sofía, a quien la emérita estaba muy unida. Falleció el pasado 7 de mayo, aunque en la casa real no dijeron nada hasta esta semana.

“Muerte de Pablo Bradamprimo hermano del rey Constantino, la reina Sofía y la princesa Irene de GreciaPablo era hijo de la princesa Catalina de Grecia, Lady Brandam, hermana del rey Alejandro, el rey Jorge II, el rey Pablo I de Grecia (padre de la reina emérita), la reina madre Helena de Rumanía e Irene, duquesa de Aosta”, rezaba el comunicado publicado por la casa real.

Los disgustos se le acumulan a la reina Sofía

Una noticia nefasta que se suma a todas las informaciones que no dejan de salir a la luz acerca de su marido, el emérito Juan Carlos I. Principalmente, la que llevó a su hijo Felipe VI a tomar la decisión de retirar la asignación a su padre y de renunciar a su herencia.

Juan Carlos I y Felipe VI
Juan Carlos I y Felipe VI

Concretamente, la que publicó el diario The Telegraph acerca del presunto cobro por parte del ex Jede de Estado de 100 millones de euros procedentes del gobierno de Arabia Saudí en forma de comisiones por su participación en la construcción del AVE Medina-La Meca.

Pero lo que más duele a Sofía no es que su marido pueda ser un corrupto. Eso la emérita ya lo sabía. Lo que realmente ha hecho daño a la suegra de la reina Letizia ha sido la ruptura entre su hijo y el padre de este.

Todo ello amenizado con las informaciones que surgen acerca de las amantes que ha tenido el rey durante su matrimonio con Sofía, a la que el medio portugués Expresso añadió un nuevo nombre recientemente: el de Paloma San Basilio. Y es que aunque Sofía también sabía que su marido era promiscuo, nunca gusta ser la cuernuda pública.

Y sin olvidar que Sofía está pasando el estado de alarma aislada en un ala de Zarzuela, alejada de los reyes Felipe y Letizia, y de sus nietas Leonor y Sofía. Al menos, eso sí, esta acompañada de su hermana, la princesa Irene. Pero ello no evita que el panorama sea de lo más triste y preocupante.

La emérita Sofía y la princesa Irene

El peor momento de la emérita

Tanto es así que, según cuentan fuentes cercanas a Zarzuela, la emérita estaría sumida en una profunda depresión. Y es que a estas alturas se su vida ya nada de ello será subsanado por el tiempo.

Una depresión que queda reflejada en la estampa que definió un visitante que se perdió por Zarzuela y se topó con la estancia de Sofía. En ella, según reveló esta fuente a Pilar Eyre, estaba Sofía y su hermana Irene, con la que está pasando la cuarentena, “solo iluminadas por una lámpara de pie, cenando en una mesa camilla, vestidas de negro… En silencio y sin esas sonrisas profesionales que siempre exhiben en público parecían dos ancianas. ¡Se las veía tan griegas! Me impresionó la escena”.